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Mesa 16: Testigos del Deber Cívico en las Elecciones.

  • Foto del escritor: PD Press
    PD Press
  • 31 oct 2023
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 4 nov 2023



Por: Juan Briceño


En la mañana del 29 de octubre del 2023, me aventuré a ser parte de un proceso fundamental para la democracia. Ser jurado de votación en las elecciones territoriales.


Mi primera observación al llegar al puesto de votación fue la presencia abrumadora de personas de edad mayor. Aunque no fue sorprendente, dado que suelen ser los más comprometidos con su deber cívico, resultó evidente que eran la mayoría en el grupo de votantes.


Lo que realmente me llamó la atención fue la diversidad que caracterizaba a mis compañeros jurados. En mi mesa, la número 16, me encontré con personas de todas las edades y con distintos niveles de experiencia en este rol. Algunos eran novatos, en mi caso era mi segunda vez como jurado, mientras que otros ya habían sido jurados en elecciones anteriores. Esta mezcla de edades y niveles de experiencia contribuyó a enriquecer la jornada y aportó perspectivas variadas sobre el proceso electoral.


El contraste entre las personas de la mesa fue evidente cuando cada uno manifestó sus gustos políticos o sus ideologías. A medida que avanzaba la jornada, se hizo evidente que reinaría la calma en los puestos de votación. No hubo conflictos ni tensiones. La tranquilidad que caracterizó la elección contrastó con la atmósfera política intensa que fue vivida las semanas previas. 


Mientras los votantes emitían sus sufragios en la privacidad de las cabinas, se formaban animadas charlas políticas entre los jurados. Esta interacción entre ciudadanos comprometidos con distintas visiones políticas fue una de las facetas más enriquecedoras de la jornada. Se intercambiaron opiniones, se debatieron ideas y se compartieron experiencias de elecciones pasadas.


En mi mesa, la sensación de incertidumbre política fue palpable. Cada voto depositado generaba discusiones sobre el rumbo que tomaría la ciudad y la dirección política del país con los resultados. Aunque desde una visión analítica también se esperaban muchos resultados, como en Medellín, Barranquilla y Bogotá.


Desde la perspectiva de los jurados, se notó una participación política notable. Observamos la afluencia constante de votantes, muchos de los cuales eran jóvenes que ejercían su derecho por primera vez. La sensación de ser parte activa en el proceso democrático era un sentimiento compartido por todos los jurados.


A medida en que anochecía y se cerraban las mesas de votación, me quedé con la certeza de que, más allá de las diferencias políticas, el compromiso de los ciudadanos con la democracia seguía siendo una fuerza unificadora.


Finalmente, los ganadores eran los candidatos más fuertes y según algunas encuestas era bastante esperado y no hubo muchas sorpresas. La diversidad de opiniones y la pasión con la que se expresaban reflejaban la riqueza de perspectivas políticas que caracteriza  Bogotá.


La jornada electoral me dejó con la sensación de un cansancio no solo físico, sino también mental, de cierta manera no fue una temporada electoral para nada emocionante y bastante predecible, debido al contexto nacional, donde los partidos de siempre siguen posicionándose en los altos lugares de los boletines.


Independientemente del resultado, ser jurado de votación en las elecciones fue una experiencia enriquecedora que me recordó la importancia de nuestro deber cívico y la diversidad que enriquece nuestro sistema democrático.







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